Dicen que no hay ningún lugar mejor que el norte de Europa para celebrar la Navidad. Que en ningún lugar se vive el espíritu navideño tan intensamente como en los países nórdicos. El frio, por ejemplo, es un elemento que siempre se ha asociado a la Navidad, y nada más bajar del avión en el aeropuerto de Bruselas, nos damos cuenta de que estamos en el lugar adecuado. El sol nos ha dado la bienvenida y nos ha engañado, haciéndonos pensar desde el avión que no sería para tanto, pero el contacto con el aire es un ataque de pellizcos helados, para despejarnos bien después del madrugón en Barcelona.

Texto: Mauro Barbazza
Fotos: Oficina de Turismo de Bélgica/Autores varios

Euronavidades en Bruselas

Lo que sorprende siempre de la capital europea es la presencia de cada vez más edificios relacionados con el espacio único europeo y de las corbatas que pueblan sus calles. Aquí, nos guste o no, se decide buena parte de lo que nos afecta a diario en nuestros países.
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